foto del Tijeritas antes de la operación
Pues si, estimados pucheritos, nos han estado utilizando desde hace mucho tiempo. El que creíamos que era nuestro dicharachero amigo Tijeritas, en realidad era el famoso Carlos Fernández. Fernández fue concejal de Deportes con el GIL y presidente de la Unión Deportiva San Pedro en la época en la que era alcalde Jesús Gil, aunque posteriormente se pasó al Partido Andalucista y fue uno de los firmantes de la moción de censura que desbancó de la alcaldía a Julián Muñoz en agosto de 2003. Más tarde formó parte del gobierno que presidió Marisol Yagüe -encarcelada en la primera fase de la operación Malaya -, en el que fue tercer teniente alcalde y concejal de Turismo hasta que fue expulsado por la alcaldesa junto a otro edil tras la denuncia de varios trabajadores sobre la gestión económica de las áreas de las que ellos se encargaban. Fue uno de los firmantes de la moción de censura que desbancó de la alcaldía a Julián Muñoz. Dimitió de forma irrevocable de la secretaría local del Partido Andalucista al conocer el fallo de la Audiencia Provincial de Málaga que le condenaba a dos años de prisión y tres de inhabilitación por malversación de caudales públicos, sentencia que ratificó el TSJA, por lo que Fernández recurrió al Tribunal Supremo. Y Fue entonces cuando el citado Carlos Fernández se esfumó. Pero todo el pastel se ha descubierto, si ya lo dice mi madre que se coge antes a un mentiroso que a un cojo (o manco que es lo mismo). Tras someterse a una serie de operaciones de cirugía estética (no muy brillantes, por cierto), según noticias emitidas en A3 esta semana, se había refugiado entre nosotros con su nueva imagen, aprovechándose de nuestra candidez e inocencia, de nuestra amistad desinteresada. Si queridos amigos, ahora es cuando las piezas comienzan a encajar. Esas incesantes reformas en el chalet que nunca terminaban, esos cambios de escudería familiar, de dos en dos se iba comprando los vehículos el muy……. Y que me decís de esos continuos cambios de fondo de armario, con esa ropita de marca, siempre a la última moda. Y por supuesto el gimnasio en casa, y con máquinas de última generación. Es que no se gana tanto, que me lo digan a mí, que no, que no encajaba. Todo el mundo se va de veraneo con los suegros al pisito de Chipiona una semana al año, pero él no. Nadie le ha quitado sus tres o cuatro viajes al año. Que si un fin de semanita en Londres, que si me voy a Palma de Mallorca unos diítas, algo sencillito, me alquilo un yatecito y que me traigan las copas a cubierta. Y, por supuesto, en la disco Pacha en el reservado. Y cuando decía que se iba a la playa a Huelva, seguro que en realidad estaba en su pisito de Miami. Pues si, queridos amigos, todo a cargo del erario público que desfalcó. Pero ahora lo tenemos bien identificado, se le ha acabado el chollo. Sólo esperamos que se pudra en la cárcel, ya no por todo lo que hizo en Marbella, si no por haberse aprovechado de un modesto grupo de amigos que lo acogieron como uno más y le dieron todo su amor y confianza.
Foto actual del Tijeritas



